Residente: “Me cansé de decir las cosas de una manera sutil”

Escrito por el julio 2, 2018

El exvocalista de el famoso grupo Calle 13, se ha caracterizado por ser uno de los más críticos en temas políticos, económicos, sociales y culturales, tanto en Latinoamérica como en otros países a través de sus letras.

En casa de René Pérez siempre se promovió el arte y la lucha. Su madre era actriz de teatro y su padre un conocido abogado del sindicato Unión de los Trabajadores de Puerto Rico, además de un brigadista internacional que viajó en varias ocasiones a Nicaragua para acompañar al movimiento sandinista. En su círculo se hablaba de Cuba en una época en la que era casi pecado hacerlo en la colonia estadounidense.

Cuando el joven decidió estudiar artes plásticas nadie le tachó de bohemio, aunque sus padres tampoco tenían tanto que perder, pues nunca fue bueno en la escuela. De sus hermanos aprendió que la convivencia con gente de distintos perfiles crea apertura de miradas y un modo de pensar colectivo y supo elegir el camino correcto en una época, la adolescencia, en la que vio morir asesinados a muchos de sus amigos.

De todas aquellas vivencias fue naciendo su conciencia crítica y hoy, conocido en el mundo entero como Residente, ha logrado ser el artista latino con más premios Grammy en su poder con un género ácido, desagradable al oído de los poderosos y lejano a la banalidad de la música que domina el panorama en estos días. Esto último lo pone nervioso.

“No lo puedo remediar”, confiesa a Europa Press el exvocalista de Calle 13, que vuelve a los escenarios tras un par de años recorriendo los lugares del mundo en los que una prueba de ADN le dijo que podía tener raíces. Porque esa es su idea, la de concienciar de que “todos somos de todas partes”.

CAZADORES PARA COMPONER

Él no caza y jamás ha pensado en hacerlo, pero el compositor Rubén Blades le dijo una vez que la composición debe ser algo parecido a esa actividad: uno está pacientemente esperando a que llegue el ciervo, y cuando lo hace, o disparas en ese instante o el ciervo se va.

“Con las letras es lo mismo, cuando te entran las ganas, tienes que escribirlo estés donde estés, o lo escupes o la inspiración tardará mucho en volver”, confiesa el artista, que siempre se ha caracterizado por disparar sin anestesia contra todo lo que lo indigna.

Y eso que ‘Residente’, su nuevo álbum, muestra su faceta más políticamente correcta gracias al trabajo de su psicóloga, que le ha enseñado, según él, “a decir lo mismo pero sin que me quieran matar”, porque entre 2010 y 2012 a René le dispararon en Venezuela de camino al aeropuerto, intentaron secuestrarlo en Chile, también en México, y en la entrega de unos premios Grammy Latino, el entonces responsable de Univisión le advirtió de que si mencionaba a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, no volvería a participar del evento. La respuesta del cantante fue subir a recoger uno de sus 28 grammys y dedicar todo su discurso a los estudiantes normalistas.

Aún así no parece sentirse demasiado cómodo con su nueva faceta relajada, porque mira a la cámara y advierte: “Este disco es demasiado tranquilo, el de después va a ser todo incorrecto y jodido. Extraño ser más crítico, dejé ese espacio para ver si alguien se metía a ocuparlo, pero veo que no, y mi impulsividad me pide volver a él; me cansé de decir las cosas de una manera sutil”.

LATINOAMÉRICA SIGUE SIN PIERNAS

Parte de su labor ha sido siempre defender la independencia de Puerto Rico, sometida, según él, “a un Gobierno estadounidense que toda la vida se ha metido donde no lo llamaban”. Y como ya no quiere seguir mordiéndose la lengua, y no tiene pelos en la misma, cree que el hecho de que la mayoría de la sociedad boricua no quiera la independencia responde solamente a su “educación colonial”. “Hay gente que tiene problemas y no quiere buscar ayuda, pero eso no quiere decir que no padezca el problema”.

Lo mismo opina del resto de Latinoamérica. Cuando hace ocho años escribió la canción del mismo nombre, se convirtió en un símbolo para la región, al punto de que varios presidentes le llamaron para preguntarle si podían hacer uso de parte de la letra en sus discursos.

Mientras se toca el elefante que lleva tatuado en el brazo derecho, sin más significado que el de ser un cuadro que estaba pintando su compañero de piso y le gustó, lamenta que sigue padeciendo “la misma mierda”. Sigue considerando lo mismo que en 2010. ‘Latinoamérica es un pueblo sin piernas pero que camina’, aunque “unos y otros se empeñen en cortárselas”.

Aunque nunca se ha planteado entrar en política, está orgulloso de la masa crítica que se está formando en ese continente, con jóvenes “raros” que cuestionan tanto a la derecha como a la izquierda y “son críticos con ambos ideales”.

VIAJE A SUS RAÍCES

El viaje para encontrarse con sus orígenes lo llevó a recorrer medio mundo. Sus recuerdos de aquel viaje los guarda en la retina en forma de “pequeños clips de diez segundos” y de algunos de ellos salieron las canciones del nuevo álbum. ‘La sombra’, por ejemplo, la escribió en Burkina Faso, tras pasar por las hogueras que alumbraban las calles sin electricidad y recordar cómo luchó por el desarrollo del país el militar Thomas Sankara, icónico presidente conocido en el continente como el ‘Che Guevara africano’.

Comezó su periplo por el mundo en Siberia y después visitó también China, Ghana, Níger y la zona del Cáucaso, donde recorrió Armenia, Georgia y Osetia. De todos ellos fue adoptando sonidos musicales y aspectos culturales que han quedado perfectamente reflejados en su nuevo trabajo.

A sus cuarenta años recién cumplidos, no tiene claro cómo definirse. Comenzó una autobiografía en la que, en un alarde de sinceridad consigo mismo, trató de plasmar en el primer capítulo todos aquellos rasgos de su personalidad que no le gustan: alguien con un gran déficit de atención, hipocondríaco, paranoico y con muchos miedos. “La lista es muy larga, no sé cómo definirme de manera más corta”, dice.

CALLE 13, COSA DEL PASADO

Aunque Calle 13, la banda que formó junto a dos de sus hermanos y que le coronó a la cima del rap latinoamericano, ha marcado su vida “para bien”, lo cierto es que no se arrepiente en absoluto de haberle puesto un punto final. Extraña compartir tarima con ellos, eso sí, pero cree que ahora ha dado un salto cualitativo musicalmente hablando. “Tengo una banda que son unos genios, yo no debería salir a cantar con ellos, sino bajarme al público y dejar de ponerme en ridículo”.

Una banda multicultural compuesta por un puertorriqueño a la percusión, un marroquí al laúd, un alemán y un estadounidense en las guitarras, un baterista afroamericano, un pianista argentino y una cantante también de Puerto Rico que por primera vez eligió él, pues en Calle 13 era su hermano, Eduardo Cabra, quien se encargaba de hacerlo. Su nuevo equipo le obliga a ser mejor como rapero, a tratar de llegar con sus rimas al mismo nivel al que ellos están con su música.

Con este “grupo de bestias” se presentó en Europa, donde comenzó una nueva gira haciendo la primera parada en el Cultura Inquieta, un festival que promueve la cultura que no necesariamente tiene que ser ‘mainstream’, y que empasta a la perfección con la personalidad de René. Su futuro no lo tiene decidido, pero sí está seguro de que debe volver a ocupar ese espacio que ningún cantante latino ha querido aprovechar.


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